Y cuando sientes que estás hundida, aparece él con esa maldita sonrisa que hace que cada una de tus terminaciones nerviosas cobre vida propia. Aparece y sin más, hace que su sonrisa se convierta en la tuya. Entonces es cuando te das cuenta de que él es imprescindible en tu vida. Y ahí, en los pequeños detalles, es donde está la felicidad...

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