
Llevo soñando con esta ciudad toda mi vida. Con verla con mis propios ojos. Con la sensación tan maravillosa que debe sentirse observando estas maravillas...
Dicen que todo el mundo tiene un sueño. Que hay que luchar con todas tus fuerzas para alcanzarlo. Nueva York es mi sueño. Sé que no voy a ir ni mañana, ni el mes que viene, ni el año que viene. Pero sé que voy a ir. Sé que pisaré su suelo y respiraré su aire. Sé que subiré a lo alto del Empire State Building y observaré lo pequeño que es el mundo desde su cumbre. Sé que navegaré por el río Hudson mientras observo maravillada la preciosa Estatua de La Libertad, uno de los monumentos más significativos para mí. La libertad. Algo tan grande y que tanto cuesta alcanzar completamente...
Sé que me tumbaré en la fresca hierba del Central Park y contemplaré con adoración el Chrysler y el World Trade Center. Sé que pasearé maravillada por Rockefeller Center, y por Times Square, cómo olvidarlo.
Ese día, el día que vaya montada en ese avión y vea por la ventana por primera vez ese Skyline, MORIRÉ. Pero de placer, de gusto, de felicidad...
Algún día, NY, espérame porque algún día nos veremos cara a cara.